Mi propia historia

Dicen que en la vida todo pasa por algo. Yo debo decir que el último año, un año duro de narices (Covid, confinamientos, más Covid, dos operaciones de rodilla, una baja de más de seis meses...) a mí, me ha dado muchas cosas. Sin entrar en todas y cada una de ellas, te contaré que el publicar aquello que escribía nació de aquellos días en los que muchos estábamos encerraditos en casa. De mi larga convalecencia ha nacido mi primera novela: Yo, expreso sin azúcar ni sacarina, de la mano de Ediciones Europa y que muy prontito verá la luz. Así es que... bueno, he de decir que me permitió volver a conectar con esa faceta de mí que había abandonado un poco y que nunca había compartido con nadie, hasta entonces: crear personajes, situaciones, relatos... Escribir historias, en definitiva, y mostrárselas a los demás.

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Laboralmente me dedico a la optimización de páginas web, y este ha sido otro de mis retos. Decidí montar mi propio negocio, dedicarme no solo a algo que me apasiona sino que, además, me permite poner en valor y de manera conjunta cuatro elementos que para mí lo son todo: la creatividad, la escritura, el ayudar a los demás y el aportar valor.
Aunque no voy a decir que sea un camino fácil, trabajar para mí misma me permite hacer algo súper importante: estar con Hugo y Ángela, mis dos hijos, y no perderme todo ese proceso en el que se van alejando de la niñez y van accediendo (¡oh, no!) a esa temida y maravillosa adolescencia.


Si me he aventurado en todo esto, ha sido gracias a inmiscuirme en el desarrollo personal, sí, eso que ahora está tan de moda pero que ojalá hubiese aparecido en mi vida mucho antes (aunque como decía al principio, todo pasa por algo). Ese desarrollo personal me ha llevado a mirarme de una manera profunda y tomar consciencia de lo que de verdad quería en mi vida y marcar un camino, un camino que os puedo asegurar no está libre de baches y obstáculos, pero un camino que poco a poco se va despejando y me lleva a donde yo quiero ir con cada poro de mi piel.

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El mayor aprendizaje: aprender a creer en mí misma y en todas mis capacidades y a sacar de mi interior mis mejores valores y mis dones (porque todos tenemos algún don, aunque a menudo no sabemos cuál es). Y cuando todo esto ocurre ¡joder! salen adelante proyectos maravillosos y genuinos que te ponen una sonrisa en la boca y te llevan a exclamar ¡pues olé yo!


Y hasta aquí esta reseña, un desnudo prácticamente. Espero que te guste la página, que te suscribas, que compartas los relatos que te gusten, que me envíes tu opinión o comentarios y todas esas cosas. ¡Ah! Y que te compres mi casi estrenada primera novela. Jejeje.


Un fuerte abrazo